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Tú Almodóvar, yo…

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ORIGINALLY PUBLISHED ON
2022-03-31
2022-05-20

Sigo tirado en el piso, dejando los minutos pasar con cada pensamiento que me distrae. Hasta hace una hora estaba sudando por los ejercicios. Apenas terminé, caí en el mat y agarré mi teléfono.

Entro a instagram, como un adicto. Una de las primeras stories que me llama la atención tiene un fragmento del diario escrito por Almodóvar tras la noche del Oscar. En él hace referencia al incidente con Will Smith, una crítica seria, pero particularmente graciosa.

Me da curiosidad, entonces sigo el link y empiezo a leer.

Estoy pegado desde el primer párrafo, que se siente muy personal. Los famosos pasan a ser mortales en una historia en cuyo narrador me veo reflejado varias veces. Tiene un sentido del humor peculiar.

La carrera de Penélope, el lazo azul de Cate, la foto con Zendaya. La admiración al cine durante la gala, el casting fortuito para su próxima película, la crítica a You-Know-Who.

Me quedo con “tú Al Pacino, yo Al Modovar”.

El peor chiste que ha hecho en su vida es algo que probablemente yo también diría. Es mi deber compartir ese fragmento en Instagram, como buen adicto.

Eso me recuerda una cosa: hace unos días me dije a mi mismo que sería bueno escribir reseñas cortas de las películas que vea, coincidentemente después de terminar Todo sobre mi madre. Eso me recuerda a otra cosa (que copiaré de mi story): hace unos años, cuando tenía alrededor de 14 años, empecé a escribir como loco.

Mi objetivo era escribir una novela antes de los 18. no lo logré, pero aún tengo varios de esos "libros". Creo que nunca escribí más allá del capítulo cuatro; las ideas me emboscaban y tenía que comenzar una historia nueva.

Investigar, escribir, repetir

Me vienen a la mente distintos escenarios e historias que exploré: la tragedia de un niño soldado en uganda, la expedición a la Isla del Coco en el siglo XVI, los secretos tras un secuestro en una mansión de Los Ángeles, el ascenso de un don nadie en la edad media, etcétera. Si soy honesto, esas historias deben ser muy malas… pero la intención es lo que cuenta.

Ahora sería bueno retomar ese hábito. Hace meses no hago algo creativo, ningún proyecto personal. Ver (y leer) a Almodóvar me inspira, y una voz en mi cabeza me dice “hazlo” (en realidad escucho un “do it” con la voz de Darth Sidious). Sin eso, me pierdo.

La oscuridad es renunciar a lo que amas; es hora de abrazar la luz y crear.

Sigo tirado en el piso, dejando los minutos pasar con cada pensamiento que me distrae. Hasta hace una hora estaba sudando por los ejercicios. Apenas terminé, caí en el mat y agarré mi teléfono.

Entro a instagram, como un adicto. Una de las primeras stories que me llama la atención tiene un fragmento del diario escrito por Almodóvar tras la noche del Oscar. En él hace referencia al incidente con Will Smith, una crítica seria, pero particularmente graciosa.

Me da curiosidad, entonces sigo el link y empiezo a leer.

Estoy pegado desde el primer párrafo, que se siente muy personal. Los famosos pasan a ser mortales en una historia en cuyo narrador me veo reflejado varias veces. Tiene un sentido del humor peculiar.

La carrera de Penélope, el lazo azul de Cate, la foto con Zendaya. La admiración al cine durante la gala, el casting fortuito para su próxima película, la crítica a You-Know-Who.

Me quedo con “tú Al Pacino, yo Al Modovar”.

El peor chiste que ha hecho en su vida es algo que probablemente yo también diría. Es mi deber compartir ese fragmento en Instagram, como buen adicto.

Eso me recuerda una cosa: hace unos días me dije a mi mismo que sería bueno escribir reseñas cortas de las películas que vea, coincidentemente después de terminar Todo sobre mi madre. Eso me recuerda a otra cosa (que copiaré de mi story): hace unos años, cuando tenía alrededor de 14 años, empecé a escribir como loco.

Mi objetivo era escribir una novela antes de los 18. no lo logré, pero aún tengo varios de esos "libros". Creo que nunca escribí más allá del capítulo cuatro; las ideas me emboscaban y tenía que comenzar una historia nueva.

Investigar, escribir, repetir

Me vienen a la mente distintos escenarios e historias que exploré: la tragedia de un niño soldado en uganda, la expedición a la Isla del Coco en el siglo XVI, los secretos tras un secuestro en una mansión de Los Ángeles, el ascenso de un don nadie en la edad media, etcétera. Si soy honesto, esas historias deben ser muy malas… pero la intención es lo que cuenta.

Ahora sería bueno retomar ese hábito. Hace meses no hago algo creativo, ningún proyecto personal. Ver (y leer) a Almodóvar me inspira, y una voz en mi cabeza me dice “hazlo” (en realidad escucho un “do it” con la voz de Darth Sidious). Sin eso, me pierdo.

La oscuridad es renunciar a lo que amas; es hora de abrazar la luz y crear.

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